martes, abril 14

Determinación del valor de la inversión

La inversión es el “momento cero” (que puede durar varios períodos), cuando el proyecto es básicamente demandante de recursos. Esta etapa es la más fácil de estimar, pues ocurre “ahora”, en el futuro muy cercano, donde las dificultades de proyección se minimizan.
La inversión del proyecto tiene dos grandes áreas: las inversiones físicas en activos durables, sean “hardware” o “software” (hablando en términos generales y no de computación), y la inversión en capital de trabajo (Véase el punto H.1., más adelante).
Los datos para estimar el valor de la inversión física surgen de los estudios previos, en particular del estudio tecnológico, donde deberían aparecer los detalles, especificaciones, cantidades y valores de los bienes y servicios que constituirán la inversión del proyecto.

lunes, abril 13

Determinación del horizonte adecuado del proyecto

Una característica de los proyectos es que tienen, en general, un horizonte limitado en el tiempo. Esto significa que difícilmente “duren para siempre”. La cuestión básica desde el punto de vista de la evaluación es cómo determinar cuál es el horizonte de un proyecto particular.
Para responder esa pregunta, debemos en primer lugar tener en claro que la determinación del horizonte del proyecto no debería ser burocrática; es decir, no deberíamos establecer un límite a la vida del proyecto “por que sí”, sea invocando prácticas habituales o definiéndola arbitrariamente.
Una forma de aproximarnos a una respuesta más sólida conceptualmente, es identificar cuáles son las etapas principales de la vida de un proyecto. En general, esas etapas son tres: inversión, horizonte explícito y valor de continuidad.

domingo, abril 12

Ej. El efectivo (cash) como criterio rector

El estudio de un proyecto estima que sus ventas mensuales serán de $1,000, de los cuales $200 se cobrarán al contado, y $800 a crédito con plazo 30 días. En
consecuencia, el estado de resultados (devengado) y los flujos de fondos del primer mes y de los meses siguientes serán:

sábado, abril 11

El efectivo (cash) como criterio rector

“Cash is king”, señala la mayoría de los texto de finanzas: el efectivo es rey. Esto es así porque lo relevante, al momento de la evaluación privada, es establecer qué requerimientos de efectivo y qué generación del mismo tendrá el proyecto: el flujo del proyecto es el flujo de caja del mismo (cash flow), ya que la definición de riqueza implícita en el análisis tiene que ver con la acumulación de fondos líquidos.
Así, al construir el flujo de fondos deberemos considerar los ingresos, egresos e inversiones en su versión de caja. Esto significa que tomaremos en cuenta esos ítems en el momento en que se producen, independientemente de las convenciones contables.

viernes, abril 10

Ejemplo Costos notorios pero no relevantes

Una empresa aeronáutica invirtió cerca de US$ 1,000 millones en un nuevo modelo de avión ejecutivo. En la mitad del desarrollo, quedó claro que esa área del negocio era escasamente rentable, por lo que se decidió abortar el proyecto. Sin embargo, algunos accionistas de la empresa se preguntaron si era conveniente ese abandono, ante la importante suma ya invertida.
La inversión ya realizada no es recuperable. Por lo tanto, los directivos de la empresa que decidieron abandonar el proyecto lo hicieron evaluando, correctamente, las posibilidades de generar ingresos, y los costos asociados, a futuro. Los conceptos relevantes, incrementales, son los que aún podrían no generarse, no aquellos que ya no pueden evitarse.

jueves, abril 9

Costos notorios pero no relevantes

Así como debemos estar atentos a los costos de oportunidad, debemos también no considerar aquellos costos que ya se han producido y que la realización del proyecto no puede alterar de ninguna forma. Estos son de dos tipos:
Costos irrecuperables o hundidos: son aquellos que el inversor ya erogó, y que no ha de recuperar.
Costos aún no incurridos, pero inevitables.

miércoles, abril 8

Costo de oportunidad (I)

Una empresa está evaluando un proyecto de ampliación de sus actividades, para el cual necesita un terreno de 500 metros cuadrados. En sus actuales instalaciones tiene ese espacio disponible, que actualmente no está siendo utilizado. ¿Eso significa que el terreno debe ser valuado a valor cero en este proyecto?
Claramente no, si el terreno tiene un uso alternativo. La empresa, al usarlo para su proyecto, pierde la opción de alquilarlo o venderlo. Ese ingreso relegado representa el costo de oportunidad de usar el terreno en el proyecto y no en un uso alternativo. En última instancia, para la empresa es tan costoso empeñar en el proyecto un terreno que ya posee como tener que alquilar o comprar uno.